Unas pinceladas a modo de recuerdo, de la Educación de Personas Adultas en Canarias

 

 

 

 

 

José Zenón Ruano Villaba

 

A caballo entre los siglos XX y XXI desempeñé las funciones de  Director General de Promoción Educativa. Entre las competencias de la Dirección General se encontraban las relativas a las Residencias Escolares. Gracias, por un lado, a la mejora de las comunicaciones por  carretera y, por otro, a la ampliación de la red escolar de centros que se llevó a cabo con la implantación de la LOGSE en Canarias, quedaba muy poco alumnado en las residencias.

A fin de aprovechar estas infraestructuras, a través del Programa de Actividades Extraescolares, se intentó promover la movilidad del alumnado entre islas o, incluso, dentro de la propia isla, también con el ánimo de facilitar intercambios entre el alumnado de diferentes islas y producir una mayor cohesión social entre las islas superando el aislamiento geográfico.

Pero, nunca las cosas salen como uno quiere, al mismo tiempo se produce un fenómeno migratorio sin precedentes en Canarias. Arribaban cada día a Canarias decenas de personas procedentes del continente africano en busca de una oportunidad. Muchas de ellas menores de edad. Hubo que buscarles alojamientos provisionales y de manera urgente porque no paraban de llegar.

Así que, de la noche a la mañana casi se podría decir, muchas de las Residencias Escolares pasaron de la competencia exclusiva de la Consejería de Educación a la de Servicios Sociales. Y una de ellas fue la Escuela-Hogar de la Esperanza.

Y así fue como nuestro compañero Ricardo acabó en la Educación de Personas Adultas. No sin echar de menos todos los años que pasó al lado del monte siendo casi un familiar, porque así eran y son los profes de las Residencias, de chicos y chicas que vivían lejos de sus casas y sus familias.

También entre las competencias de la Dirección General se encontraba la antes denominada  educación de adultos y, ahora personas adultas. En aquella época de reformas en todos los ámbitos educativos, también tocaba cambiar, además del nombre, la incorrecta percepción social que se tenía de los centros: alfabetización de personas mayores, cursos de todo tipo sin aparente relación con la educación (baile, cocina, agricultura…) y falta de control de la labor profesional del profesorado.

El equipo que logré reunir en la Dirección General (ese es mi único mérito: el dar con las personas adecuadas) fue el responsable de este cambio: Del Graduado Escolar al Graduado en Educación Secundaria Obligatoria; de la alfabetización tradicional a la alfabetización informática; de las herramientas educativas tradicionales al uso de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información. De esta forma, la enseñanza de personas adultas pasó de una enseñanza compensatoria (encuadrada en las competencias de la Dirección General de Promoción Educativa) a una enseñanza de segunda oportunidad, no sólo para personas mayores sino también para personas jóvenes (dentro de la Dirección General de Formación Profesional, ahora también de educación de personas adultas).

Creo que lo consiguieron sobradamente y uno de los integrantes de aquel equipo fue Ricardo pieza clave por sus conocimientos y experiencia. Cierto que gracias a la inmigración pero aunque las cosas no salgan siempre como uno quiere muchas veces salen bien. Ahora que te jubilas, como responsable educativo que fui, quiero darte las gracias Ricardo por tu gran aportación como profesional, primero en el encaje de la educación de personas adultas con los tiempos actuales, y después en tu centro educativo que espero que tengas a bien seguir dándonos. Y como persona te agradezco tu amistad y tan buenos momentos que hemos disfrutado juntos, en ocasiones trabajando.

José Zenón Ruano Villalba es profesor jubilado de Física y Química y desempeñó diversos cargos en la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, entre otros el de Director General de Promoción Educativa y el de Director Territorial de Santa Cruz de Tenerife.